Aquel que quiere ser amado, debe querer la libertad del otro, porque de ella emerge el amor, si lo someto, se convierte en objeto, y de un objeto no puedo recibir amor
Jean-Paul Sartre
Aquel que quiere ser amado, debe querer la libertad del otro, porque de ella emerge el amor, si lo someto, se convierte en objeto, y de un objeto no puedo recibir amor
Jean-Paul Sartre
«Lo que mi ser ha sufrido durante esta larga agonía es inenarrable, aunque, afortunadamente, estoy perfectamente muerto, y la región más impura a donde mi Espíritu podría aventurarse es la Eternidad »
“Zig y zig y zig”, la cadenciosa muerte llama, con el talón de su pie, a una tumba. La muerte, a media noche, baila, “Zig y sig y zag”, sobre su violín. El viento invernal sopla y la noche está sombría. Se escuchan los gemidos de los tilos. En la oscuridad se ve a los blancos esqueletos correr y saltar bajo sus mortajas. “Zig y zig y zig”, cada uno temblequea. Se oyen chasquear los huesos de los bailarines. Una pareja lujuriosa se sienta sobre la hierba, como para saborear antiguas delicias. “Zig y zig y zag”, la muerte continúa rascando sin fin sus agrios instrumentos. ¡El velo se cayó! La bailarina está desnuda, su bailarín la abraza amorosamente. La dama es… marquesa o baronesa, y el lozano galán un pobre mecánico. ¡Horror! Y he aquí, que ella se confía como si el patán fuera un barón. “Zig y zig y zig”, ¡Qué zarabanda! ¡Círculos de muertos que se dan las manos! “Zig y zig y zag”, se ve en la cuadrilla al rey y a los villanos bailando juntos. ¡Pero “shhh”! De momento se acaba la reunión, se apresuran, se van, el gallo ha cantado. ¡Oh, qué bella noche para el desgraciado mundo! ¡Que vivan la muerte y la igualdad!
Ahora soy yo la que tengo que vivir con este frío en las mañanas
rasgando el trozo de piel que bordaste con tu cuerpo
experimentar la tortura de tu sonrisa que se despliega por mis pies
Aún siento en ese último abrazo tu calor
la libertad que brota de tus ojos que despierta a locura
para qué olvidarte, si me gusta tu recuerdo.
Los suicidas se parecen al domingo
los imbéciles al miércoles
y los muertos al lunes que esperas.
Como las piedras enfermas
esperas
escupido por un bulto de tripas y sal
un cartón esperas…
casado
e hijos esperas…
hijos
y morir esperas…
naciste muerto
y siempre muerto
del hilo esperas.
Cabeza de lápida
el purgatorio es una fila de banco
donde una corbata cuelga de tú nombre,
cuando vengan por tus huesos
súbete a la horca de nudo inglés
y sonríe como péndulo.
Sangre de batracio
con el cabello que pierdes
la muerte anuda una cuerda que busca tus pieles
para halarlos con sus dientes de coral.
Y mientras
amarrado al techo
los niños te rezan el culo
Con un palo borracho y pendenciero.
Puede ser, que en este intervalo de tiempo, la desconfianza y la hipocresía son la nueva esencia de la vida.
El agua la beso sin poder parar más.
Sujetó la frente por donde recorrió la silueta de su nariz
acarició sus mejillas y susurro al oído:
«Princesa».
Los ojos de ella se abrieron (temblaron)
mientras las manos del agua masajeaban su cabeza
Entonces…
el agua puso la nariz en su pecho
la bajo haciendo círculos interminables
rodeó su ombligo
lamió sus nalgas
recorrió con la yema de los dedos sus muslos
la hizo soltar aire de sorpresa
(caliente, huele bien)
la miró a los ojos y borracho por su locura…
trasparente por su deseo…
la baño
en el delirio de su interior.
Hechizada para siempre en su baño.
Cuando el agua se vuelve hombre.
El sueño es trascender
Es flotar en la imaginación
En el fruto del inconsciente
Es alejarse en un intervalo de pasividad
Es la acción
De las gotas al caer.
Si bien había escuchado sobre esta película, jamás me llamó un algo a verla, hasta que después de una noche, ya siendo madrugada, me decido a ver una película, y tiendo a pensar en aquella romántica francesa, y me pongo en la tarea de verla.
El cine francés siempre me causa un sentimentalismo, me llega de forma más brusca a lo que la sensibilidad hace en el hombre, y está película, no fue la excepción, que drama, que comedia, que película tan romántica, los hitos entre la mamá de Julient ( Guillame Canet) es ese algo que siempre nos hace recapacitar de nuestros seres queridos. Ame el personaje de Julient, impredecible, y aún que un cretino, siempre fue el primero en querer dar el beso. Ame la película, y entra en un calificativo muy especial para mí en películas de romance. Sólo queda cuestionarse si serias capaz de hacer lo más extravagante por esa persona especial… ¿capaz?.
